Crecí rodeada de libros y pinturas. Fue ahí donde entendí, casi sin darme cuenta, que lo que más me movía era contar historias.
Con el tiempo llegaron el cine y la fotografía, y descubrí que la cámara era mi forma natural de mirar y de narrar la vida: desde lo íntimo, lo cotidiano y lo verdadero.
Hoy acompaño a parejas en uno de los días más importantes de su historia, fotografiando bodas de manera honesta y sensible, buscando imágenes que no solo se vean, sino que se sientan.
Creo en las fotografías que resisten el paso del tiempo, que hablan de vínculos y de gestos pequeños

